Top 10 carteles de Black Friday para 2026
El Black Friday de 2026 cae el viernes 27 de noviembre, así que los carteles se cuelgan dentro de unas diez semanas y casi todos van a cometer el mismo error: el logo de la tienda será más grande que el descuento.
El noviembre pasado me puse a contar escaparates. Siete carteles. En cinco de ellos el porcentaje era el tercer o cuarto elemento más grande de la página, colocado con educación debajo de un logo y una foto de archivo de una caja de regalo. Había que acercarse al cristal para enterarse de cuál era la oferta.
Así que aquí tienes diez carteles de Black Friday que no hacen eso: diez estilos de verdad distintos, desde un bloque tipográfico en negro hasta una ventana de terminal, cada uno construido como un diseño editable real y no como un mockup. Todos llevan el prompt que los generó y un enlace que los abre en Ridvay Studio para que pongas tus propios números.
Una cosa antes de la galería, porque decide qué estilo te toca: un cartel de Black Friday tiene exactamente un trabajo a distancia de lectura, y no es tu marca. Es el número. Elige el estilo que permita que tu número sea lo más grande de la página de una forma que tu clientela reconozca como tuya.
1. Tipografía en negro

Fondo negro, dos palabras y un número del tamaño de un plato. No hay ilustración, ni foto, ni logo en la parte alta: el descuento es la obra. El amarillo ácido hace una sola cosa: separar el «70%» del «OFF» para que el ojo aterrice primero en la cifra y después en la palabra.
Para quién es: cualquier tienda con un mensaje directo y un escaparate donde ponerlo. Además es el cartel más seguro de la lista, porque no tiene nada que puedas estropear.
La regla que lo sostiene: si el descuento no es el objeto más grande de la página, no es un cartel de rebajas. Reduce tu logo hasta que duela y después redúcelo otra vez: tamaño de pie de página, en gris y apartado.
El prompt:
Cartel de rebajas de Black Friday, vertical 5:7, negro puro. Un «70%» blanco enorme sobre un «OFF» enorme en amarillo ácido, un pequeño rótulo «BLACK FRIDAY» con mucho interletrado entre dos líneas finas arriba, y las fechas abajo en mayúsculas grises pequeñas. Solo tipografía, sin imágenes.
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2. La cuadrícula de ofertas

Amarillo de seguridad, una cabecera negra que va de lado a lado y seis celdas negras, cada una con un departamento y un porcentaje. Es ruidoso a propósito y es la única maqueta de la lista que aguanta seis ofertas sin convertirse en un tique de compra.
Para quién es: comercio con varias secciones: supermercados, ferreterías, electrónica, cualquier sitio donde el cliente llega queriendo saber a qué pasillo correr.
La regla que lo sostiene: un porcentaje por celda, nunca un rango. «20–50% de descuento» obliga a alguien a hacer cuentas en un aparcamiento; «-40%» le hace entrar. Si un departamento varía de verdad, elige la cifra titular y deja la letra pequeña abajo.
El prompt:
Cartel de ofertas de Black Friday sobre amarillo de seguridad, vertical 5:7. Una banda negra de cabecera con «BLACK FRIDAY» en blanco, después una cuadrícula de 2x3 celdas negras con el nombre de un departamento y un descuento tipo -40% en cada una, y una banda negra al pie con las fechas y la dirección.
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3. Lujo silencioso

Negro mate, un marco doble de filete dorado, una serif de alto contraste compuesta grande y tranquila, y el descuento mencionado exactamente una vez, dentro de una frase. Fíjate en que las palabras «Black Friday» no aparecen: es «The Winter Sale», porque una marca con suelo de precio no quiere acabar en el mismo estante que una liquidación.
Para quién es: joyería, cosmética, sastrería, mobiliario; cualquier sector donde un 70% en grande se leería como un problema y no como una ganga.
La regla que lo sostiene: las rebajas de lujo nunca imprimen un porcentaje grande en rojo. La cifra va dentro de una frase, en minúscula, junto a un motivo y una fecha de cierre. Aquí convence la escasez, no la aritmética.
El prompt:
Cartel de rebajas privadas de invierno, vertical 5:7, negro mate con doble marco de filete dorado. Un titular serif grande y sereno que diga «The Winter Sale», una frase centrada en tipografía fina que mencione hasta un 40% de la colección de otoño, y abajo la fecha y el nombre de la marca en dorado pequeño.
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4. Minimalismo suizo

Papel blanco, todo anclado a un margen izquierdo, un filete arriba y otro abajo, y una cifra roja enorme en el centro sin nada que le compita. Los datos viven en dos columnas pequeñas —fechas a la izquierda, dirección a la derecha— compuestas a tamaño de nota al pie.
Para quién es: tiendas con criterio de diseño: óptica, mobiliario, papelería, marcas de estudio, y cualquiera cuya clientela notaría una sombra paralela.
La regla que lo sostiene: el espacio en blanco es el alarde. Un color de acento, una familia tipográfica, dos pesos. En cuanto añades un segundo color, la maqueta suiza deja de parecer deliberada y empieza a parecer inacabada.
El prompt:
Cartel de Black Friday minimalista suizo, vertical 5:7, blanco, todo alineado a la izquierda contra un solo margen. Un filete fino arriba, un titular en negrita que diga «Everything must move.», un 50% rojo enorme ocupando el centro, dos columnas diminutas con fechas y dirección, y una barra roja al pie.
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5. Retro setentero

Papel crema, un sol mostaza, franjas óxido que van descendiendo hasta formar una banda, y una tipografía slab robusta con el titular apilado en el centro. Es el cartel más amable del conjunto: un 30% presentado como invitación y no como una cuenta atrás.
Para quién es: tiendas de discos, de plantas, vintage y de segunda mano, cafeterías; cualquier sitio donde «Black Friday» necesita suavizarse hasta que deje de parecer una estampida.
La regla que lo sostiene: quédate dentro de una paleta cálida de tres —crema, un mostaza, un óxido— y usa exactamente una tipografía de display. Tipografía retro más un acento de neón es la forma más rápida de que un cartel parezca un error.
El prompt:
Cartel de Black Friday retro años setenta, vertical 5:7, papel crema. Un sol mostaza con franjas óxido descendiendo, un «BLACK FRIDAY» en slab serif robusta apilado en el centro, una banda óxido que diga «30% OFF» y detalles en marrón oscuro y cálido debajo.
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6. La foto protagonista

Una fotografía a sangre, un velo oscuro sobre todo el lienzo y el texto colocado en el tercio inferior, donde la imagen está más tranquila. La foto no es decoración: es el motivo por el que alguien se para, y el velo es el motivo por el que aún puede leer la oferta.
Para quién es: grandes almacenes, centros comerciales y cualquier marca que venda una atmósfera más que un estante.
La regla que lo sostiene: cubre con el velo todo el lienzo, no la mitad. Un panel oscuro a media altura deja una costura visible cruzando el cartel y es la forma más común de que este estilo falle. Si quieres la parte baja aún más oscura, apila un segundo panel suave bajo el texto. Más sobre esto en cómo poner texto legible sobre una foto.
El prompt:
Cartel de Black Friday, vertical 5:7, con una foto a sangre de alguien cargando bolsas de papel frente a escaparates iluminados de noche. Pon un velo oscuro intenso sobre toda la imagen, un rótulo «BLACK FRIDAY WEEKEND» con interletrado arriba y «UP TO 60% OFF» en blanco en el tercio inferior.
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7. Estallido de pegatinas

Papel cálido, un círculo amarillo detrás del titular, una chapa rosa inclinada con la cifra, una tarjeta blanca con borde para la frase de verdad, y una línea discontinua abajo que hace que todo parezca recortable. Juguetón y legible a tres metros.
Para quién es: tiendas independientes, artesanas, panaderías, tiendas de regalos; cualquier sitio donde la dueña abre la puerta y el tono debe sonar a ella.
La regla que lo sostiene: un solo elemento inclinado, no cinco. Una chapa a -8° se lee como pegatina; tres cosas en ángulos raros se leen como un archivo corrupto. Todo lo demás se queda recto.
El prompt:
Cartel de Black Friday desenfadado, vertical 5:7, sobre papel crema cálido. Un círculo amarillo detrás de unas letras «BLACK FRIDAY» redondeadas en negro y rosa, una chapa rosa inclinada con «40% OFF», una tarjeta blanca con borde que contenga una sola frase y una línea discontinua encima de la fecha y la dirección.
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8. Tipografía brutalista

Papel hueso, tipografía tan grande y tan apretada que casi se toca a sí misma, un bloque negro macizo con el descuento en calado, y la información compuesta de la forma más plana posible debajo. Es deliberadamente tosco, y ese es el mensaje: el dinero se fue al descuento, no al cartel.
Para quién es: ropa de calle, ropa de trabajo, liquidaciones, ventas de almacén y ferias de discos.
La regla que lo sostiene: interletrado negativo y casi nada de margen. Las maquetas brutalistas fallan cuando son educadas: si el titular no está apretujando los bordes de la página, empújalo más.
El prompt:
Cartel de Black Friday brutalista, vertical 5:7, sobre papel hueso. «BLACK FRIDAY SALE» en tipografía enorme y muy apretada llenando la mitad superior, la última palabra en rojo, un bloque negro macizo con «-50%» en calado, columnas planas de CUÁNDO y DÓNDE debajo y una barra roja al pie.
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9. La partición editorial

Una partición vertical dura: fotografía a la izquierda de borde a borde, papel hueso a la derecha con un titular serif fino, dos filetes y tres líneas cortas de texto. Se lee como una página de lookbook que da la casualidad de que menciona un descuento, que es exactamente el truco.
Para quién es: marcas de moda e interiorismo que ya hacen buena fotografía de producto y quieren que las rebajas parezcan una edición y no un evento.
La regla que lo sostiene: la foto lleva un borde duro y ninguna sombra. La partición debe parecer que la página se cortó, no que se pegó una imagen encima. Mantén el descuento dentro de la frase del titular, no en una chapa.
El prompt:
Cartel de Black Friday editorial, vertical 5:7, partido en vertical. Una fotografía de moda a toda altura a la izquierda, papel hueso a la derecha con un titular serif fino que diga «The Edit is 40% off.», dos filetes finos, tres líneas cortas de texto y las fechas en versalitas.
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10. Terminal para producto digital

Una ventana oscura con tres puntos de semáforo, una línea de comando, un -40% en monoespaciada y luego lo que de verdad vende: una tabla de cuatro filas con plan, antes, ahora y la marca de tiempo de caducidad. El cursor parpadeante es la única decoración de todo el diseño.
Para quién es: software, herramientas para desarrolladores, hardware y marcas de gadgets. Es el único cartel de la lista que se comparte en un Slack de trabajo en vez de en un grupo de amigos.
La regla que lo sostiene: enseña la aritmética. Quien compra software no quiere un porcentaje, quiere «240 € → 144 €». Pon el precio viejo y el nuevo en filas contiguas y no le dejes nada por calcular.
El prompt:
Cartel de Black Friday para un producto de software, vertical 5:7, con forma de ventana de terminal oscura. Puntos de semáforo en la barra de título, una línea de comando en monoespaciada verde, un «-40%» grande, una tabla de cuatro filas con plan, antes, ahora y caducidad, y un botón verde «claim --now».
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Cómo montar uno en Ridvay Studio
Coge el primero —el cartel de tipografía en negro— y hazlo tuyo. Pega esto en Studio:
Cartel de rebajas de Black Friday, vertical 5:7, fondo negro mate con un único acento amarillo ácido. Un «70% OFF» enorme como protagonista, encima un pequeño rótulo «BLACK FRIDAY» con mucho interletrado, y al pie una línea que diga «VIE 27 – LUN 30 DE NOVIEMBRE, ONLINE Y EN TIENDA». Solo tipografía, sin fotos.
Lo que vuelve no es una imagen plana. Es un diseño editable: el «70%» es su propia capa de texto, el «OFF» amarillo es otra, los dos filetes son capas de forma y el pie es un tercer bloque de texto. Nada está horneado.
Después haz cuatro ediciones, en este orden:
Pulsa el «70%» y sube el tamaño hasta que casi toque los filetes de arriba y abajo. Es la regla del principio del artículo, aplicada: el número debe parecerte un poco demasiado grande justo antes de estar bien.
Recolorea el acento. Selecciona la capa «OFF» y ponle el color de tu marca. Si tienes guardado un kit de marca, un clic aplica tu paleta y tus tipografías a todo el cartel.
Reescribe el pie con fechas y dirección reales. Déjalo a tamaño de nota, en gris: ahí está la jerarquía haciendo su trabajo, igual que en las maquetas suiza y brutalista.
Redimensiónalo para el feed. Un clic convierte el cartel 5:7 en un post de Instagram de 1080×1350 y en una story de 1080×1920, y las capas se reacomodan en vez de aplastarse.
Abrir Studio con este prompt →
Imprimirlo, publicarlo o las dos cosas
Todos son de 1080×1512 —un 5:7 limpio— que se imprime a 5×7 pulgadas, escala directo a A4 o A3 y se recorta con sentido a un post 4:5.
Tres cosas que conviene revisar antes de mandar nada a imprenta. Monta el archivo al tamaño al que vas a imprimir de verdad, no a tamaño de pantalla: un archivo de 1080 px ampliado se ablanda en un A3, que es toda la historia de por qué los diseños salen borrosos. Cuenta con que tus rojos y tus amarillos ácidos se muevan al convertirse para imprenta; el amarillo del nº 1 y el rojo del nº 4 son los dos que más te pueden sorprender, y RGB frente a CMYK explica qué hacer al respecto. Y si el cartel va a un escaparate y no a un mostrador, sal a la calle y míralo desde donde se pondrá de verdad tu clientela: todo lo de esta lista supera esa prueba menos el de terminal, que está hecho para una pantalla.
Si prefieres recorrer el proceso paso a paso en vez de elegir un estilo ya terminado, cómo hacer un gráfico de rebajas con IA lo cubre de principio a fin.
Elige uno y mete tu número
Diez estilos, diez clases de tienda. El bloque en negro si quieres ser imposible de ignorar, el lujo silencioso si un porcentaje rojo grande te haría daño, la cuadrícula si tienes seis departamentos que anunciar, la terminal si vendes software.
Los diez son editables, los diez se abren gratis y ninguno te va a costar una tarde.